ESPECIAL ELECCIONES: La izquierda útil

Los períodos electorales son momentos de intensificación de la lucha de clases. El conjunto de la sociedad se moviliza y el debate político gana presencia. Las fuerzas políticas que objetivamente representan los intereses de una minoría con privilegios necesitan conseguir el apoyo electoral de la mayoría de la población. Por eso, intentan situar el debate en un terreno que les sea favorable, como el identitario o el del miedo a lo diferente. Eso, cuando no niegan directamente la existencia de derecha e izquierda, y aseguran que sólo hay buenas o malas gestiones de unas reglas del juego que vienen dadas.

Por este motivo, una de las primeras tareas de los y las comunistas durante una campaña electoral consiste en poner en primer plano los problemas y las reivindicaciones más sentidas de los trabajadores y las trabajadoras. Hay que situar el debate en las condiciones del trabajo, en el coste de la vida, en los servicios públicos de calidad, cuestiones ante las cuales a la derecha se le hace difícil esconder su carácter de clase.

Si nos centramos ahora en las próximas elecciones generales, no es ningún secreto que en las últimas contiendas la izquierda transformadora ha sufrido los efectos del bipartidismo. Si añadimos la substancial desmovilización social en comparación con cuatro años atrás, es evidente que habrá que intensificar los esfuerzos para conseguir una representación parlamentaria consistente de la coalición ICV-EUiA en Catalunya y de Izquierda Unida en todo el Estado. La izquierda transformadora debe demostrar que es realmente la izquierda útil y, para conseguirlo, vale la pena tener presentes los siguientes elementos.

En primer lugar, hay que mantener el carácter ampliamente unitario, con el objetivo de una Segunda Transición en el Estado español. Sigue siendo necesario debilitar a las clases más reaccionarias, que fundamentan su enriquecimiento en la especulación, y modernizar en los ámbitos económico, social y cultural las estructuras del Estado. En este sentido, una ofensiva clara contra la corrupción colocaría a estos sectores sociales en peores condiciones y contribuiría a la disminución de aquella parte de la abstención que proviene de la desconfianza hacia la política.

En segundo lugar, la elaboración de unas prioridades programáticas realistas y aplicables es una buena noticia para dar concreción a los objetivos genéricos de desarrollo de los derechos sociales y de transformación del modelo económico. Con estas propuestas, la izquierda puede demostrar que, además de ideas con buenas intenciones, también tiene la capacidad para llevarlas a la práctica. Al mismo tiempo, es una buena oportunidad para demostrar que, ante los problemas que la inmensa ,mayoría de la población ha sufrido en los últimos tiempos (aumento de las hipotecas, precariedad y siniestralidad en el trabajo, servicios ferroviarios y energéticos deficientes), desde las fuerzas progresistas no se mira hacia otro lado, sino que se asume la responsabilidad de proponer soluciones.

La tercera pata ineludible es el esfuerzo de movilización. Por un lado, porque otro buen remedio ante las crecientes tasas de abstención es la organización estable de la sociedad civil: el voto debería ser un acto más que un ejercicio habitual y protagonista de la participación. Por otro lado, porque la izquierda que quiere ser útil a las clases populares, y que está penalizada por la actual ley electoral, no puede renunciar de ninguna manera a movilizar a su amplia base social potencial para contrarrestar una correlación de fuerzas parlamentaria y mediática desfavorable. No hacerlo significa autocondenarse a tener que jugar siempre a la elección del mal menor.

Ahora toca hacer campaña y trabajar para que después del 9 de marzo haya más comunistas y más izquierda plural en el Senado y en el Congreso de los Diputados.

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ESPECIAL ELECCIONES: Sotanas contra la democracia

Otra vez el esperpéntico ruido de las sotanas. Hay que hacer un profundo ejercicio democrático-espiritual para aceptar las declaraciones y manifestaciones de la cavernícola iglesia española. Esta vez le ha tocado a la manera que tienen los ciudadanos de relacionarse afectivamente. A esta relación la llaman familia, y la encorsetan, y le dan un marcado tinte de machismo, autoritarismo hacia adentro y servilismo hacia el poder, así como de correa de transmisión de las supersticiones y valores que les permiten seguir comiendo de la sopa boba. Ellos quieren seguir decidiendo con quién nos acostamos, cuántos hijos tenemos y hasta la posición en la que debemos copular. Tiene narices.

Uno podría pensar que estamos en los años treinta, con unos prelados beligerantes contra todo lo que signifique progreso y libertad. Uno intentaría buscar puntos coincidentes con aquella época, pero nos equivocaríamos, y no porque no los haya. La actitud de la iglesia puede ser prácticamente la misma, pero la realidad social de nuestro país no lo es y, lo que es más importante, la propia realidad de la iglesia tampoco es la misma.

En 2008 nos encontramos con una población de creyentes bastante más reducida, e incluso con una disminución esclarecedora de las vocaciones sacerdotales. Resultados: pocos feligreses y menos curas. Lejos de admitir sus errores, la iglesia española se acoge como a un clavo ardiendo a las manifestaciones del papa-inquisidor realizadas en Ratisbona, en las que anima a sus huestes a que ocupen espacios políticos a través de fuerzas netamente católicas. Intervenir en política para defender, también ellos, su puchero diario.

No me sorprenden la desfachatez y la hipocresía de los que se declaran demócratas a la hora de pasar sus nóminas a las arcas del Estado, pero que no aceptan los principales preceptos democráticos: la libertad de creencias, de decisión, de orientación sexual y de un largo etcétera. Sí me sorprende el aguante de este gobierno socialista, que aplica la famosa tolerancia con una mano y con la otra mantiene a estos filisteos como formadores ideológicos de los ciudadanos a través de conciertos educativos y culturales, permitiéndoles invertir el dinero que a todos nos obligan a darles, para invertir en medios de comunicación golpistas, en campañas contra la democracia y contra la libertad. Ay Mendizábal, cuánto te echo de menos.

Manuel Moreno

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ESPECIAL ELECCIONES: Público, por el periodismo de combate

Vió la luz el otoño pasado. Jaume Roures, alma de Mediapro, gestó y parió este proyecto que pretende autofinanciarse en cuatro años. Charlamos con David Miró, responsable de la edición de Catalunya

¿Qué lleva al nacimiento de Público? ¿Qué elementos diferencian este nuevo periódico de los otros rotativos?
De entrada, es un periódico con un formato más pequeño y un precio más asequible que el resto. Entendemos que, hoy, poca gente tiene una o dos horas para leerse un periódico convencional y reclama un producto nuevo que vaya más allá de los gratuítos. Por otra parte, es un periódico desacomplejado ideológicamente; en cierta manera, recupera la tradición del periodismo de combate contra una prensa conservadora muy dura que reclama una respuesta por parte de la gente de izquierdas. Después, en el ámbito español, somos el periódico que trata de una manera más abierta la plurinacionalidad del Estado, y hacemos cosas impensables en otros periódicos, como una comparativa Catalunya-Escocia, un tema sobre las selecciones deportivas o sobre la lengua catalana.

¿Cuál es vuestra valoración después de su primer trimestre de vida? ¿Qué repercusiones habéis generado en el espectro comunicativo del Estado?
La valoración es muy positiva, porque el periódico ha consolidado su maquinaria interna y ha estabilizado las ventas, lo que desmiente los malos augurios que algunos habían hecho sobre la viabilidad de Público. Respecto a las repercusiones, aun es pronto. No hemos sido un terremoto, sino que más bien somos una corriente de fondo que se irá consolidando poco a poco. De hecho, tanto El País como La Vanguardia han hecho rediseños que los hacen más parecidos a Público.

¿Cómo ves el futuro? ¿Qué expectativas hay sobre la mesa? ¿Estamos cerca de consolidar redacciones descentralizadas por el territorio?
La cuestión es ver a qué ritmo crecemos, porque en prensa todo va muy lento. Primero tenemos que conseguir ser un periódico de referencia en España, estar en el mismo nivel que los otros en cuanto a repercusión pública y visibilidad. Esto costará más o menos un año. Y después los planes son apostar por las delegaciones, para hacer un periódico más cercano a la realidad de cada uno. En nuestro caso particular, la idea sería hacerlo en catalán.
Lluís Monerris

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ESPECIAL ELECCIONES: Se presenta el último informe del Seminario Taifa

Tenemos tan asumido que la necesidad más extrema y la opulencia más desvergonzada son dos caras de la misma moneda, que la noticia nos deja indiferentes. Del último informe sobre el Seminario de Economía Crítica Taifa se desprende, entre otras cosas, que la riqueza es el contrapunto de la pobreza

Mientras que con una cierta resignación aceptamos que la pobreza forma parte de una capa más extensa de la sociedad, nos damos cuenta de que algunas empresas y, por tanto, algunos empresarios, incrementan sus beneficios escandalosamente. Los números, que son altos por arriba y por abajo, han conseguido dejarnos indiferentes. En el informe número 4 del Seminario de Economía Crítica Taifa se analizan las causas de estos desajustes que, año tras año, hacen que la distancia entre los más pobres y los más ricos sea mayor y, sobre todo, que la riqueza se concentre en menos personas.

Las causas son variadas. En primer lugar, entre 1995 y 2004, aunque estadísticamente la participación en los salarios se mantuvo constante, alrededor del 54% del PIB, se tuvo que repartir entre más trabajadores, porque la población activa se incrementó del 81 al 85% en el mismo período. Este hecho produjo una tendencia a la homogeneización salarial y al empeoramiento de las condiciones de los trabajadores más pobres, aunque los beneficios del capital crecieron desde el mínimo del 25% del PIB en 1967 hasta casi el 40% en 2006.

La capacidad adquisitiva de los ciudadanos ha menguado porque los salarios reales están estancados desde 1980, a pesar de que las jornadas anuales en España son de las más altas de Europa. La disminución del salario real en un 4% en la última década ha ido acompañada de un incremento de los precios de los bienes de consumo. En 2003, las familias españolas gastaron un 18% del gasto total en alimentación; en bebidas, un 2,2%, y un 36,5% en vivienda. Pero el incremento del IPC de algunos de los productos de primera necesidad ha perjudicado a las personas con menor poder adquisitivo, ya que consumen productos con más inflación, como alimentación y alquiler. Esta mengua de la capacidad adquisitiva se ha visto agravada por la disminución del gasto social del Estado en España, que está estancado y partía de una protección social insuficiente, a pesar del elevado crecimiento económico de las dos últimas décadas. Por otra parte, la intensificación del déficit social ha empobrecido a las familias.

Beneficios empresariales

Lo que no se ha mantenido constante en el período 2001-2005 son los beneficios empresariales. El estudio analiza los tres sectores más significativos y con más influencia de la economía del país –el financiero, el energético y el de infraestructuras, construcción e inmobiliarias–, así como otro de grandes empresas diversas. De la investigación, que sólo usa datos oficiales de la Bolsa y la contabilidad de las empresas –con lo que ello representa de rebaja en las cifras de beneficios–, se desprende que en el sector financiero las diez principales empresas obtuvieron una tasa media de beneficios del 16,9%; las siete empresas más grandes del sector energético llegaron a una tasa de 13,78%, y a un 17,06% las de infraestructuras, construcción e inmobiliarias. Además, estos beneficios casi se han duplicado en el período 2001-2006, pasando del 11,78% al 20%. Los beneficios tienen nombres y apellidos; en el sector financiero destacan el BSCH y el BBVA, que entre 2000 y 2005 acumularon un beneficio de 19.428 y 18.464 millones de euros respectivamente; y La Caixa, con un incremento de beneficio del 85,44% del año 2004 al 2005. Algunas empresas de la construcción también son representativas de estos incrementos, como Ferrovial, que en 2002 aumentó sus beneficios en un 101,54%; Colonial, en un 164,70%, y Metro-vacesa, en un 87% en 2005.

Una de las causas de este fuerte aumento de la ganancia empresarial es la concentración creciente de la riqueza por empresas y sectores productivos. Entre tres y cinco empresas controlan el mercado en la mayoría de los sectores, produciéndose una situación de competencia oligopolista. La compra y venta de las empresas, más que la misma producción, se ha convertido en un procedimiento para obtener beneficios sustanciosos.

Gemma Cortabitarte
Miembro del Seminario de Economía Crítica Taifa

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ESPECIAL ELECCIONES: Déficit cero y desigualdades sociales

Zapatero empezó el año proclamando a los cuatro vientos que el ejercicio 2007 se cerraba con un superàvit presupuestario cercano al 2% del PIB. El dato se daba como un gran hito económico y como una demostración de buena gestión y buen funcionamiento de la economía española. El gobierno de Zapatero, con Pedro Solbes al frente de la gestión económica, ha hecho suyos los postulados de la ortodoxia neoliberal en cuanto al gasto público, en una clara derrota ideológica de la socialdemocracia española.

Hay que recordar que los esquemas de rigor presupuestario que aplican los países de la Unión Europea vienen dados por los llamados criterios de convergencia del Tratado de Maastricht, consolidados en el Pacto de Estabilidad y que, entre otros preceptos, obliga a los Estados de la Eurozona a mantener el gasto público por debajo del 3% del PIB. Como escribía Vicenç Navarro el pasado octubre en Le Monde Diplomatique, estos criterios responden a posicionamientos políticos, sin que todavía se haya encontrado fundamentación científica a los postulados que promueven.

Pero, además, la aplicación de estos criterios en función de la ola conservadora en que nos encontramos ha sido todavía más radical, y la mayoría de los Estados apuestan por el déficit cero y, en casos como el español, incluso por contener el gasto por debajo de las posibilidades recaudatorias, dando superávit al cerrar el ejercicio, más allá de las trampas contables que hace el gobierno, mezclando recaudación impositiva y cotizaciones de la Seguridad Social.

Mayor desigualdad social

Esta lectura estrecha de los criterios de convergencia es un golpe mortal para el Estado del Bienestar, que, además, se agrava con una bajada en las recaudaciones fruto de las continuadas bajadas de impuestos. Como reconocía el profesor Navarro, el aumento de las rentas del capital, la disminución de las rentas del trabajo, la dispersión salarial, la regresión fiscal y la disminución del gasto público social han aumentado las desigualdades sociales en los Estados de la UE-15. En efecto, las diferencias entre clases aumentan, ya que los ricos son más ricos porque aportan menos, y las clases trabajadoras y populares se encuentran en situaciones más precarias, dada la falta de políticas activas y de subvenciones derivadas de la falta de recursos.

Y todo esto, en un contexto de crecimiento económico; si, como indican algunos estudios, entramos en un ciclo de recesión económica, las desigualdades crecerán todavía más y, fruto de la falta de recursos, tendremos menos instrumentos para hacerle frente. Confiar los sistemas de redistribución de la renta y de bienestar social exclusivamente al crecimiento económico es un error que, además, se manifiesta como tal justamente en los peores momentos, en momentos de crisis, que es cuando más necesitamos estos instrumentos.

Hay que enderezar la política económica saliendo de la ortodoxia economicista del crecimiento y volver a apostar por la inversión pública como instrumento para la igualdad social. Se trata de volver a pensar en la economía al servicio de las personas, y no al revés: las personas al servicio del capital.

Toni Salado

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ESPECIAL ELECCIONES: “Las izquierdas están perdiendo su identidad”

Vicenç Navarro, catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra, atesora una carrera cosmopolita que, desde el exilio, le llevó a Suecia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Desde su experiencia, hoy nos da su visión (autorizada) de los vicios y virtudes de las izquierdas en Catalunya y España

Ahora que nos acercamos al final de la legislatura, ¿cómo calificaría la política social y económica que ha llevado a cabo el PSOE en los últimos cuatro años?

La política social del gobierno del PSOE ha sido de tipo socialdemócrata, en el sentido de expandir los derechos sociales. La ley de Dependencia, de una enorme importancia, es un ejemplo. El gran problema ha sido la política económica, que se ha caracterizado por ser un freno al crecimiento del gasto público, que ha dificultado el desarrollo de las políticas sociales. Así, por ejemplo, la financiación de la ley de Dependencia es, sin duda, insuficiente.

¿Cuáles son actualmente los principales problemas de las clases trabajadoras?

La disminución de la capacidad adquisitiva, resultado de un descenso salarial. En España se están creando más puestos de trabajo con salarios bajos que salarios medios y altos. Pero, además de este dato preocupante, existe otro: los salarios altos y medios están creciendo mucho más lentamente que antes.

¿El endeudamiento de las familias apunta a un colapso o sigue siendo un mecanismo hábil del capitalismo para que los trabajadores crean tener más poder adquisitivo del que sus salarios les permiten?

El crecimiento del endeudamiento es una consecuencia del punto anterior, es decir, del descenso de los salarios. Naturalmente, hay otros factores que contribuyen a esta circunstancia, como por ejemplo los bajos intereses. Pero el descenso de la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora es una causa muy importante de este aumento del crédito.

¿Es correcto afirmar que en el Estado español cada vez hay menos trabajadores y más clases medias?

Si a la población española se le pregunta si pertenece a la clase alta, media o baja, contestará en su mayoría que es de clase media. De tales encuestas se deriva la percepción, ampliamente promovida por las fuerzas conservadoras, de que la mayoría de la población se define como clase media. Es de lamentar, por cierto, que el Govern d’Entesa aun publique estas encuestas de opinión popular utilizando estas categorías de clase alta, media y baja. Me parece incluso insultante que se refiera a un sector de la población, a la clase trabajadora, como clase baja. Ahora bien, si se pregunta a la población si pertenece a la burguesía, pequeña burguesía, clase media o clase trabajadora, la gran mayoría se define como clase trabajadora. Y este porcentaje no ha disminuido. Naturalmente, la estructura social cambia constantemente y, con ella, la composición de cada clase, incluyendo la de la clase trabajadora. De manera creciente, esta clase se está feminizando y está basada cada vez más en servicios. Pero el porcentaje de la población que trabaja en puestos de trabajo supervisados, con un gran contenido repetitivo y manual (utilizando el criterio del mayor analista de las estructuras sociales que existe hoy, Erik Olin Wright), ha ido aumentando en lugar de disminuir.

¿Cree que las izquierdas están jugando un papel de transformación estructural en el marco del Estado español o se limitan a gestionar con una sensibilidad más progresista?

Las izquierdas están perdiendo su propia identidad y su propia capacidad de análisis y respuesta. Esto está muy claro en Catalunya y en España, donde, frente al nacionalismo catalán y español, que ocultan interés de clase, las izquierdas no están ofreciendo otra ideología ni otra narrativa. He vivido en muchos países durante mi largo exilio, y es sorprendente que en España y Catalunya los dirigentes de los partidos políticos de izquierdas no usen el término clase trabajadora. Parece como si lo considerasen un término anticuado, olvidando que estas categorías son categorías científicas. Un término científico puede ser antiguo sin ser anticuado. La ley de la gravedad es un concepto antiguo, pero no es anticuado. Si no creen en él, que salten de un cuarto piso y lo verán. Pues bien, olvidar esto es saltar al vacío, que es lo que les está pasando a las izquierdas en Catalunya y en España. Las derechas tienen una conciencia de clase muy arraigada y se comportan exitosamente en los espacios financieros, mediáticos y políticos para defender sus intereses de clase. Ved, si no, las políticas públicas del PP y CiU. Las izquierdas deberían desarrollar una conciencia de clase con unas prácticas, discursos y cultura alternativos basados en la defensa de las clases populares.

¿Cómo debería articularse la unidad de acción entre las diferentes fuerzas de izquierdas y las organizaciones sociales?

El movimiento antiglobalización tiene limitaciones muy significativas basadas en un error de análisis. Susan George y Naomi Klain, por ejemplo, interpretan un mundo donde los Estados-nación han desaparecido, substituídos por las multinacionales, que gobiernan el orden mundial. El enemigo es la globalización. Esta perspectiva, que se encuentra también en el análisis de Eric Hobsbawn, es profundamente erróneo y crea una parálisis política. ¿Qué pueden hacer países como Catalunya y España ante la globalización? Los Estados-nación continuarán jugando un papel clave. No se entiende la General Motors sin entender su relación con el gobierno federal de Estados Unidos, o la telefonía, o Repsol sin entender su relación con el Estado español. Lo que pasa es que cada país depende primordialmente de las relaciones de poder existentes en cada país. Los bajos salarios en España tienen poco que ver con la globalización. Suecia es el país más globalizado de Europa y tiene los salarios más altos, y esto se debe a la fuerza de las izquierdas en este país. En España, las izquierdas son muy débiles, y aquí está la causa de un salario bajo, del escaso desarrollo del Estado del Bienestar y de las grandes limitaciones del sistema democrático, tal como documenta mi libro El subdesenvolupament social d’Espanya (El subdesarrollo social de España).

Sandro Macarrone

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ESPECIAL ELECCIONES: Nace La Sinistra

El mes de diciembre pasado culminó en Roma el proceso unitario que la izquierda transformadora italiana ha llevado a cabo con la intención de crear una nueva formación que reúna al conjunto de las izquierdas.

El resultado es La Sinistra, L’Arcobaleno, que comporta la unión del Partido de los Comunistas Italianos (PdCI), Rifondazione Comunista (PRC), Los Verdes (LV) i los socialistas de Sinistra Democrática (SD).

De esta unión surge una federación que implica la unidad en torno a un mismo programa, abierta a todas aquellas personas y formaciones que se sientan de izquierdas. El movimiento, que se define como de izquierdas y ecologista, tiene como ejes principales la lucha contra la precariedad, por la paz, por el medio ambiente, contra el sexismo y por un estado laico, y la profundización de la democracia en Italia.

Con la celebración de la Asamblea de las Izquierdas y los Ecologistas culmina un proceso que se ha ido impulsando desde diferentes sectores en los últimos tiempos para conseguir la unidad de la izquierda transformadora italiana. El PdCI ha sido uno de los abanderados de esta propuesta de unidad; en su último congreso, el eje central era la unidad de la izquierda. También el periódico comunista Il Manifesto había convocado jornadas de debate sobre la unidad con la constitución de lo que se llamó Camera di Consultazione, punto de encuentro entre las formaciones políticas y los movimientos sociales de talante progresista. En las últimas elecciones ya se apuntaba a la unidad, a pesar de que finalmente sólo el PdCI y Verdes fueron conjuntamente al Senado. Desde hace meses, los cuatro partidos están coordinados institucionalmente.

La Sinistra nace en un momento de reconversión del espectro político italiano y después de una reforma de la ley electoral que favorece a los partidos más grandes, así como de la creación del Partido Demócrata italiano (a imagen del partido norteamericano), formado también el año pasado y que ha provocado que una parte de la socialdemocracia italiana no quisiera asumir las tesis neoliberales del nuevo partido y conformase Sinistra Democratica, ahora dentro de La Sinistra. 

Gerard Baró

Manifiesto de La Sinistra


“Nosotros, hombres y mujeres que hemos participado en la Asamblea de la izquierda y de los Ecologistas, nos hemos comprometido en la construcción de un nuevo sujeto de la izquierda y de los ecologistas: unitario, plural, federativo. [...] Estos son nuestros principios: igualdad, justicia, libertad; paz, diálogo de civilizaciones; valor del trabajo y del saber; centralidad del ambiente; laicismo del Estado; crítica de los modelos patriarcales y machistas. El sujeto de la izquierda y de los ecologistas inicia hoy su punto de partida. Crecerá a través de un proceso popular, democrático y participativo, abierto a las adhesiones colectivas e individuales, para arraigarse en la historia del país. La ambición es construir [...] una fuerza grande y autónoma, capaz de competir por la autonomía, influyente en la vida de la sociedad y del Estado, que pese en la realidad político-social del centro-izquierda. [...] La Sinistra/L’Arcobaleno que queremos es la del trabajo y el medio ambiente. La globalización liberal se ha basado en una doble desvalorización: la del trabajo humano y la de los recursos naturales. [...] El intolerable crecimiento de las desigualdades y los cambios climáticos insostenibles tienen un origen común y conducen a la misma respuesta: otro mundo es posible. Valorar el medio ambiente y el trabajo [...] es el núcleo del pensamiento nuevo, que no renuncia a cultivar en este mundo la esperanza humana. En Occidente, esto implica [...] la defensa y la renovación del Estado social y el planteamiento de una reforma más grande que la que condujo al Estado social: una sociedad no consumista, una economía no malgastadora y ecológica, una tecnología más evolucionada [...]. La Sinistra/L’Arcobaleno que queremos es la de la paz. El espíritu de la guerra amenaza a la humanidad. [...] La paz, que ha visto salir a la calle el movimiento de masas más grande desde la postguerra, particularmente con ocasión de la guerra iraquí, es la carta de la victoria [...]. La Sinistra/L’Arcobaleno que queremos es la de las libertades individuales y colectivas. Las libertades pueden crecer sólo en un Estado laico. Por eso, el laicismo del Estado es un bien no negociable. [...]La Sinistra/L’Arcobaleno que amamos mira hacia una nueva estación de la democracia italiana. Está preparada para asumir responsabilidades de gobierno, o para ejercer su función desde la oposición. Los temas en el orden del día parecen ser “autoridad, gobernabilidad, decisión” La Sinistra/L’Arcobaleno contribuirá a renovar el sistema político y las formas de la participación democrática, contrastará con el antiguo transformismo. [...] Asamblea General de la Izquierda y de los Ecologistas Roma, 8 y 9 de diciembre de 2007

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ESPECIAL ELECCIONES: “No permitiremos la investidura de Rajoy”

Gaspar Llamazares afronta la cita del 9 de marzo con la convicción de que Izquierda Unida es “la fuerza del cambio de izquierdas”, decisiva en el nuevo mandato. Los ejes de su programa tocan, entre otros temas, la reducción de la temporalidad laboral, el reconocimiento del derecho a la vivienda, la redistribución de la renta y la reforma de la ley electoral y de la ley de financiación de las Haciendas Locales


Por qué es IU la izquierda útil?

Con nuestro peso en la sociedad y en el Grupo Parlamentario IU-ICV, hemos sido una fuerza decisiva en la aprobación de leyes progresistas, conformando en torno a ellasuna mayoría de izquierdas. Muchos de sus contenidos no hubieran sido posibles sin nuestro impulso y otras llevan el sello indeleble de IU. Baste mencionar la ley de Memoria Histórica, la ley del Suelo, la ley de Dependencia, el Estatuto de Ciudadanía Española en el Exterior, la que facilita el ejercicio de la Iniciativa Legislativa Popular o la que condiciona la Subcontratación en el sector de la Construcción. Nuestra utilidad queda demostrada en innumerables medidas concretas que afectan a la vida diaria de la ciudadanía, como fue el caso, por ejemplo en los presupuestos para 2008, de los 100 millones de euros conseguidos para la educación infantil y los 37 millones asignados a la inspección laboral. Al mismo tiempo, IU ha forzado el debate en temas de gran significación social, ecológica y política, como ha sido el caso de la corrupción urbanística, la separación entre el Estado y la Iglesia, el derecho de voto de los inmigrantes, el rechazo a la energía nuclear, la reforma de la ley del aborto, el derecho a una muerte digna, la renta básica ciudadana o la necesidad de un Pacto incluyente de las fuerzas democráticas por la Paz y la Libertad, frente al Terrorismo. La utilidad de IU se mide también en las conquistas sociales que hemos conseguido con nuestra participación activa en los gobiernos de Cataluña, Asturias y Euskadi, y en la gobernación municipal demostrada en decenas de Ayuntamientos de nuestro país.


¿Cuáles han sido las causas del estancamiento del cambio político?

La victoria relativa del PSOE hizo posible el programa de cambio que millones de personas habían construido en años de movilizaciones contra la derecha extrema y sus políticas. Fue IU quien siempre estuvo en la calle, protestando contra el desastre del Prestige, contra el abandono de la educación pública, contra el Plan Hidrológico, apoyando la huelga general contra la política laboral y, en la última fase, contra la guerra de Irak y las mentiras del PP por el 11-M. Y en ese bloque movilizador el PSOE e IU caminaron junto a los sindicatos y los movimientos sociales. El comienzo de la legislatura pareció indicar que el PSOE había entendido el mensaje. Pero cuando el PP y sus aledaños mostraron los dientes, las encuestas hicieron temblar sus convicciones. El Gobierno empezó a mirar al tendido de derechas y buscó alianzas ambidextras: a diestro en lo económico y a izquierdas en lo social. Y en la última fase, salvo excepciones como la ley de Memoria Histórica, la trompeta tocó a repliegue general, como hemos visto en la confrontación con la jerarquía eclesiástica o en la cruzada antiaborto. El resultado en esta última fase ha sido el aplazamiento del cambio social y ambiental, con los pactos con el PP y los nacionalistas de derechas, especialmente con CiU, que han frenado en seco toda veleidad de cambio. Lo más surrealista es que el PSOE bracea con desesperación para ocupar el centro político y se esfuerza por ganar la confianza de los sectores que nunca apoyarán el cambio.

¿Qué criterios se han seguido a la hora de apoyar o rechazar políticas del gobierno que contenían algunos aspectos contradictorios con el ideario de IU?

Nuestra iniciativa parlamentaria se ha apoyado en nuestro programa y en las demandas de los sindicatos y otras organizaciones progresistas, desde el impulso de la dirección de IU federal, de EUiA, y de las propias Federaciones. Hemos mantenido en todo momento el diálogo, la negociación y el acuerdo en todo cuanto ha sido concordante con nuestro programa, y nos hemos distanciado de las decisiones consideradas negativas, como quedó patente con nuestra oposición a la Constitución Europea y nuestro rechazo a la reforma fiscal, a la reforma laboral, a los vuelos de la CIA o a la intervención militar en Afganistán.

¿En caso de que los votos de IU sean determinantes para investir de nuevo a Rodríguez Zapatero, cuáles serán las exigencias mínimas para hacerlo?

En ningún caso permitiremos, por activa o por pasiva, la investidura de Rajoy, que supondría un peligro para el Estado social, la criminalización del adversario y un retorno al pasado del nacional-catolicismo. IU se presenta a las elecciones del 9 de marzo como la fuerza del cambio de izquierdas, que aspira a ser decisiva en el nuevo mandato. Para ser de izquierdas, el programa de un nuevo gobierno tiene que contar con nuestras propuestas básicas. Nuestras exigencias mínimas pasarían, entre otras, por la reducción de la temporalidad laboral, el reconocimiento del derecho universal a la vivienda, con un ambicioso programa de promoción pública de la vivienda en alquiler; la redistribución de la renta, con un aumento sustantivo del salario mínimo y de las pensiones; la generalización de la educación infantil de 0 a 3 años; la financiación suficiente de la ley de Dependencia; la reforma de la ley de financiación de las Haciendas Locales y la reforma de la ley electoral en un sentido justo y proporcional y un profundo avance hacia el Estado aconfesional, el federalismo y la paz.

¿En qué consiste la refundación de IU de la que ha hablado durante las últimas semanas?

Los ejes esenciales son cuatro: la participación horizontal, de la que las primarias han sido un ejemplo; la apertura al mestizaje con las organizaciones de la izquierda transformadora y alternativa; la síntesis programática que incorpore los valores del movimiento obrero y los movimientos sociales; y una nueva cultura de la diferencia y la gestión del desacuerdo interno. ¿Podríamos decir que en estos momentos se está dando en IU un debate entre la política de pronunciamientos y la política de intervención? Pienso que no es así. En todo caso, se trataría de epifenómenos. El fondo del debate está en la negativa de algunos dirigentes a reconocer los resultados de las Asambleas Federales y su incapacidad para permitir que IU despliegue todo su potencial mediante el ejercicio legítimo de su soberanía como formación política. Tengo la seguridad de que, al final, la cordura y la apertura prevalecerán sobre las actitudes más cerradas. Las bases se han pronunciado en las primarias y sus orientaciones serán decisivas en la próxima Asamblea.

¿Qué significa en la práctica que IU ha de ser un movimiento sociopolítico?

Los metales puros son los más frágiles. Las aleaciones son más resistentes. La diversidad genera un potencial expansivo si mantiene su cohesión. Al conjugar programa, pluralidad y movimiento, IU ha innovado políticamente desde su nacimiento. Su vocación ha sido ofrecer nuevas formas de hacer política, de construcción permanente del programa y de articulación del potencial transformador que generan las contradicciones del sistema. Nuestra capacidad de izquierda no la medimos solamente con nuestro discurso. Debe medirse también por nuestra voluntad de articular fuerzas políticas y sociales capaces de transformar la realidad, portadoras de esperanza, de una utopía con los pies en el suelo.

En Europa se están dando experiencias similares a la de IU, de unidad programática entre fuerzas de izquierdas de tradiciones diferentes. ¿En qué nos pueden ayudar ejemplos como el de Die Linke o el de La Sinistra/ L'Arcobaleno?

Ambos son procesos envidiables, desde un punto de vista democrático y de inteligencia estratégica. Si la izquierda alternativa pretende superar el consenso social-liberal que actualmente gobierna a Europa, es fundamental la articulación de sus distintas corrientes políticas, sociales y culturales en torno a propuestas capaces de movilizar a los sectores populares y, en primer lugar, a la juventud. En la creación de Die Linke ha predominado la racionalidad y el pragmatismo. En la construcción de La Sinistra/ L’Arcobaleno, el instinto de supervivencia. Pero en ambos procesos subyace la ambición de convertirse en fuerzas de lucha y de gobierno, abandonando toda tentación de repliegues dogmáticos y sectarios, que sólo llevan a la derrota, la melancolía y la agonía.

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