ESPECIAL ELECCIONES: “Las izquierdas están perdiendo su identidad”
Ahora que nos acercamos al final de la legislatura, ¿cómo calificaría la política social y económica que ha llevado a cabo el PSOE en los últimos cuatro años?
La política social del gobierno del PSOE ha sido de tipo socialdemócrata, en el sentido de expandir los derechos sociales. La ley de Dependencia, de una enorme importancia, es un ejemplo. El gran problema ha sido la política económica, que se ha caracterizado por ser un freno al crecimiento del gasto público, que ha dificultado el desarrollo de las políticas sociales. Así, por ejemplo, la financiación de la ley de Dependencia es, sin duda, insuficiente.
¿Cuáles son actualmente los principales problemas de las clases trabajadoras?
La disminución de la capacidad adquisitiva, resultado de un descenso salarial. En España se están creando más puestos de trabajo con salarios bajos que salarios medios y altos. Pero, además de este dato preocupante, existe otro: los salarios altos y medios están creciendo mucho más lentamente que antes.
¿El endeudamiento de las familias apunta a un colapso o sigue siendo un mecanismo hábil del capitalismo para que los trabajadores crean tener más poder adquisitivo del que sus salarios les permiten?
El crecimiento del endeudamiento es una consecuencia del punto anterior, es decir, del descenso de los salarios. Naturalmente, hay otros factores que contribuyen a esta circunstancia, como por ejemplo los bajos intereses. Pero el descenso de la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora es una causa muy importante de este aumento del crédito.
¿Es correcto afirmar que en el Estado español cada vez hay menos trabajadores y más clases medias?
Si a la población española se le pregunta si pertenece a la clase alta, media o baja, contestará en su mayoría que es de clase media. De tales encuestas se deriva la percepción, ampliamente promovida por las fuerzas conservadoras, de que la mayoría de la población se define como clase media. Es de lamentar, por cierto, que el Govern d’Entesa aun publique estas encuestas de opinión popular utilizando estas categorías de clase alta, media y baja. Me parece incluso insultante que se refiera a un sector de la población, a la clase trabajadora, como clase baja. Ahora bien, si se pregunta a la población si pertenece a la burguesía, pequeña burguesía, clase media o clase trabajadora, la gran mayoría se define como clase trabajadora. Y este porcentaje no ha disminuido. Naturalmente, la estructura social cambia constantemente y, con ella, la composición de cada clase, incluyendo la de la clase trabajadora. De manera creciente, esta clase se está feminizando y está basada cada vez más en servicios. Pero el porcentaje de la población que trabaja en puestos de trabajo supervisados, con un gran contenido repetitivo y manual (utilizando el criterio del mayor analista de las estructuras sociales que existe hoy, Erik Olin Wright), ha ido aumentando en lugar de disminuir.
¿Cree que las izquierdas están jugando un papel de transformación estructural en el marco del Estado español o se limitan a gestionar con una sensibilidad más progresista?
Las izquierdas están perdiendo su propia identidad y su propia capacidad de análisis y respuesta. Esto está muy claro en Catalunya y en España, donde, frente al nacionalismo catalán y español, que ocultan interés de clase, las izquierdas no están ofreciendo otra ideología ni otra narrativa. He vivido en muchos países durante mi largo exilio, y es sorprendente que en España y Catalunya los dirigentes de los partidos políticos de izquierdas no usen el término clase trabajadora. Parece como si lo considerasen un término anticuado, olvidando que estas categorías son categorías científicas. Un término científico puede ser antiguo sin ser anticuado. La ley de la gravedad es un concepto antiguo, pero no es anticuado. Si no creen en él, que salten de un cuarto piso y lo verán. Pues bien, olvidar esto es saltar al vacío, que es lo que les está pasando a las izquierdas en Catalunya y en España. Las derechas tienen una conciencia de clase muy arraigada y se comportan exitosamente en los espacios financieros, mediáticos y políticos para defender sus intereses de clase. Ved, si no, las políticas públicas del PP y CiU. Las izquierdas deberían desarrollar una conciencia de clase con unas prácticas, discursos y cultura alternativos basados en la defensa de las clases populares.
¿Cómo debería articularse la unidad de acción entre las diferentes fuerzas de izquierdas y las organizaciones sociales?
El movimiento antiglobalización tiene limitaciones muy significativas basadas en un error de análisis. Susan George y Naomi Klain, por ejemplo, interpretan un mundo donde los Estados-nación han desaparecido, substituídos por las multinacionales, que gobiernan el orden mundial. El enemigo es la globalización. Esta perspectiva, que se encuentra también en el análisis de Eric Hobsbawn, es profundamente erróneo y crea una parálisis política. ¿Qué pueden hacer países como Catalunya y España ante la globalización? Los Estados-nación continuarán jugando un papel clave. No se entiende la General Motors sin entender su relación con el gobierno federal de Estados Unidos, o la telefonía, o Repsol sin entender su relación con el Estado español. Lo que pasa es que cada país depende primordialmente de las relaciones de poder existentes en cada país. Los bajos salarios en España tienen poco que ver con la globalización. Suecia es el país más globalizado de Europa y tiene los salarios más altos, y esto se debe a la fuerza de las izquierdas en este país. En España, las izquierdas son muy débiles, y aquí está la causa de un salario bajo, del escaso desarrollo del Estado del Bienestar y de las grandes limitaciones del sistema democrático, tal como documenta mi libro El subdesenvolupament social d’Espanya (El subdesarrollo social de España).
Sandro Macarrone
Etiquetas: Entrevistas, Estado Español



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